Lo sabes,
y hueles a final
percibes los pasos
y te retiras antes,
de que el carro se vaya a estrellar.
Que las cosas se den solas ¿No?
Allá en el bosque agüitano
se quedó un amor puritano.
Allá, entre la barba y la bermeja
se disuadía una minúscula idea.
Allá, ¿Quién sabe?
¿Quién lo viera? ¿No?
No lo sé mi niña,
está bien si quieren llorar tus letras,
si quieres afinar las cuerdas que vida les dieran.
Oyes la risa, los murmullos,
los chillidos.
Musitan tranquilos y revoltosos
los chiquillos.Sabes entonces que ha llegado la hora.
hora de despedirse como siempre
de aquellos a quienes dieras cuerda.
Pero
si tú lo sabías,
si tú este suceso ya acontecías.
¿Cómo es esto pues?
¿Que sola tú a tu hoz te llevaste? Cual dichosa reina.
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