No.
No le conviene adentrarseentre los crespitosos horizontes,
bosques salvajes y todo ese bagaje
del amor fascinante...
Al poeta
no le conviene enamorarse
y desenrollar viejos pergaminos
funestos vinos que a bien han de ser servidos
y puramente bebidos
por su inocente amante.
Al poeta, no le conviene...
No.
No insistas, te lo imploro
como ruegan los girasoles solo sol ¡solo luz!
y es tarde ya, para un poco de todo.
PRESA YA! Al fin!

Oh, alma volátil
que a un eterno reminiscente capturaste,
¡cómo ahora poder explicarte!
que no es más que una ducha
lo que él creyó un habitar en mares
como el pez a su morada,
como la flama a su fogata.
No, al poeta, no le conviene enamorarse,
desatar todos aquellos tesoros del arte.
Pero más aun
No le conviene que tú, amante, correspondas como nadie.
Y luego, te marches...
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